«Alejandro Durán (Sevilla, 1978) artista perteneciente a la nueva generación de pintores sevillanos y valencianos», eso soy o eso dicen, aunque con el paso de los años no se exactamente qué significa.

Mi formación artística se desarrolla entre 1997 y 2009, pasando por la Escuela de Artes de Sevilla, la Facultad de BBAA de Sevilla, la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad De Monfort y la Facultad de BBAA de Valencia, en esta última me licencié en 2006 y realicé el Master en Producción Artística especializándose en Pensamiento Contemporáneo y Cultura Visual en 2008 y 2009, casi nada, un gran experiencia.

Quizás no se me pueda catalogar como un artista al uso, nunca he trabajado de manera estable con ninguna galería de arte aunque reconozco que tampoco lo he intentado como debiera. Apenas he participado en concursos ni he promocionado mi obra, sin embargo, si he dado a conocer mis iniciativas en gestión cultural. Entre 1999 y 2010 me volqué en el comisariado de proyectos expositivos y me interesé más por la simbiosis entre artistas, sus obras y sus nodos, dejé a un lado los concursos de artes plásticas ya que a mi modo de ver éstos dejan lo esencial del mundo de arte fuera del mercado del arte, quizás sea esta las razón por la que los programas expositivos todos los años parecen el mismo, y quizás sea la razón por la cual la política ignora al gremio de las artes plásticas, la pena es que las galerías, críticos, comisarios y artistas se parten la cara por intentar llegar al público, un publico bastante difícil de alcanzar. Aquí un ejemplo, si eres de Sevilla ¿Sabías que en Sevilla hay importante entramado de artistas desde los años 70 hasta la actualidad? esto en cualquier otro momento histórico lo llamarían «movimientos artísticos» y una oportunidad de oro para el coleccionismo y la imagen de una ciudad, pero la información actualmente no llega a la ciudadanía, a saber cuantos contextos artísticos soterrados como el de Sevilla hay por toda España y aquí es donde entra el fracaso de las políticas culturales españolas, la materia prima está ahí pero nadie sabe dar con la tecla para conectar este patrimonio vivo con su ciudad.

Después de mis primeros años formativos en Sevilla e Inglaterra me desplacé a Valencia donde permanecí un total de siete años, en Valencia mejoré sustancialmente mis conocimientos sobre el dibujo y la pintura y desarrollé junto a otros compañeros los proyectos Los Claveles y Sala La Perrera. El primero una exposición que planteaba una retrospectiva sobre la pintura joven sevillana centrada en los años 2000-2008 con la ayuda de un portal web de archivo sobre estos años, un evento que pone de manifiesto la necesidad de analizar los contextos artísticos a medio corto/plazo. El segundo, La Sala La Perrera, fue la puesta en escena de una sala de exposiciones que funcionó de nodo entre multitud artistas valencianos, estudiantes de BBAA y galerías de arte, como se dice popularmente, un hervidero.

A finales de 2009, me traslado a Madrid, esta ciudad supone un punto y aparte con lo anterior. En Madrid participé en algunos proyectos como Presente Presente, pero dediqué la mayor parte de mi tiempo a observar y conocer el tejido artístico de la ciudad. Fue entonces cuando llegue a la conclusión de que tratar de vivir del arte «como lo haría cualquier profesional en su sector» era una locura, ni siquiera me hizo falta experimentarlo, me bastó con conocer la vida de muchos artistas, comisarios, galeristas o críticos de arte, la mayoría con multi-empleo. El problema de los artistas (y de otros agentes) es que sacrifican demasiado debido a su pasión, una pasión convertida en «caridad» o traducido a una frase popular «por amor al arte» (hacer las cosas gratis), la cobardía por reclamar lo que corresponde y la coacción son palpables, resumiendo, el entramado comercial de las artes plásticas en España es una ilusión, no existe, está sostenido por el artista y su caridad, no hay que ser un lince para verlo, aquí un ejemplo, puedes exponer en los mejores museos del país y ver tu nombre a lo grande en los periódicos pero llegas a final de mes con muchos sacrificios y la incertidumbre sobre el futuro te golpea año tras año, ni es justo ni es vida, cuidado con el «por amor al arte».

Durante años he desarrollo mi obra prácticamente en silencio sin darle ni bombo ni platillo, especialmente centrado en el dibujo y la pintura, he participando en algunas exposiciones pero el «ser artista» no me atraía tanto como otros retos estructurales del mundo del arte. Los proyectos culturales me han permitido «saber» y exponer mis experiencias y conclusiones a través de ponencias, jornadas o seminarios, y con el tiempo uno vuelve al mismo punto y a la gran pregunta ¿cómo lograr que el gusto por consumo de productos artísticos se extienda por la población? no es una utopía, solo es marketing y sobre todo política.

Debido a la suma de mis experiencias he desarrollado una trayectoria minada de rarezas como artista y comisario de exposiciones, no está mal, se puede decir que he aprovechado bien el tiempo, me gusta. Desde 2015 me dedico a mi obra sin prisa ni pausa sin más interés que hacer lo que me da la gana y siempre pensando en la manera de llegar a ese público interesado por el arte, un público que considero es mas amplio de lo que parece pero que está muy desinformado a causa de la mala gestión de los recursos culturales en pueblos y ciudades por todo el país.

¿Y que te cuento de mi obra? nada, aquí la tienes para disfrutarla y la pongo a tu disposición a precios «muy razonables» para que dejes tu casa bien chula con una tu pequeña o gran colección, y si eres un novato/a en esto pero tienes algo de gusto deja de comprar laminas chungas en el Ikea que te arruinas la vida y la de tus invitados, si vas a comprar arte compra algo que merezca la pena y lúcelo con orgullo.

Desde marzo 2014, vivo y trabajo en Tomares (Sevilla), eres bienvenido/a.
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